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Minuto 32, tiempo muerto de Neven Spahija que ve cómo la cómoda renta de 24 puntos que había conseguido el València Basket en la primera parte del encuentro ha sido hecha añicos por un incontrolable acierto desde el perímetro del equipo fuenlabreño.

José Simeón, la joven perla de la cantera valenciana, que había salido para dar respiro a un agotado Nando de Colo se acerca al banquillo recriminando airosamente a Arteaga varias decisiones más que dudosas en las que el trío arbitral parece haberse desentendido. Por un momento, la imagen de Pablo Prigioni se proyecta en un chico de apenas 18 años que ha tomado los galones de capitán sin pedir permiso y que quiere que cuando el silbato vuelva a sonar, su equipo recupere el respeto que había perdido. Matt Nielsen, inteligente, termina llevándose al chico al baquilllo en el momento preciso donde Simeón, locuaz pero seguro, expone a Spahija sus desavenencia con el árbitro.

Termina el cuarto, Fitch no falla y 62-66. Falla De Colo pero no Lishchuk, que no va a permitir ni una canasta en su zona. Canasta de Lishchuk, buena defensa, robo de Claver y canasta de De Colo. El Valéncia Basket poco a poco respira y se crece y tras un nuevo fallo de Fitch: tres tiros libres para Rafa. Faltaba la puntilla, nuevo fallo de Fitch, rebote de Pietrus que pasa por la manos Rafa y termina finalmente en Víctor Claver que, literalmente, vuele sobre el Fernando Martín y sentencia con un mate estratosférico. Ya no hay tiempo muerto que valga, el cadáver ya está frío y sólo falta recoger los frutos del trabajo bien hecho. 67-82.

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