La gripe no trastoca en el guión

DKV Joventut y Le Mans, dos circunstancias totalmente diferentes pero, gracias a haber hecho los deberes con antelación, dos partidos sin demasiado riesgo en caso de derrota.

Y cuando no pasa nada si pierdes, lo lógico es que pierdas, ya que la necesidad es un factor importante para rendir por encima de tus posibilidades.

El DKV Joventut, ese equipo atípico que no sabes si está jugando bien, jugando mal, se está reservando o lo está dando todo. Sin embargo, siempre se las apaña para llegar vivo al último cuarto, al momento importante del partido, y ahí aparece Tucker. El resolutor. Desde que Charlie Bell dejara la liga, no había habido un jugador que fuera capaz de meterla sí o sí, cuando quiere y como quiere.

Y contrariamente a sus 35 puntos, se defendió bien a Tucker en la primera mitad, pero la gripe que afecta al equipo también afectó al rendimiento defensivo en la segunda parte… y Tucker no necesitó más que oler la sangre para acabar con su presa.

El caso del Le Mans se veía venir, medio equipo tocado por la gripe y un Le Mans que tiene que ganar sí o sí. Pero si además tienes el día más nefasto del año desde la línea de 6’25, pasa lo que pasa: récord para los anales de la Eurocup (0/25 en triples) y derrota por 36 puntos. Esperemos que al menos el partido haya servido para que los jóvenes jugadores taronjas sigan creciendo y puedan darnos muchas alegrías en el futuro.

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